Durante la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre del 2014, en Iguala, Guerrero, México estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa fueron interceptados a balazos por policías municipales mientras viajaban en autobuses hacia Chilpancingo. Durante el enfrentamiento 3 estudiantes perdieron la vida, uno de ellos fue encontrado al día siguiente con señas de tortura y el rostro desollado, otro estudiante actualmente permanece en estado de coma. Hubo más muertos y heridos que no eran estudiantes. Cuarenta y tres de los normalistas fueron desaparecidos sin dejar huella de su paradero. 
  
Los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos y la madre de uno de los ejecutados iniciaron un movimiento de protesta para exigir al gobierno mexicano no sólo el regreso de sus hijos, sino también el esclarecimiento de los hechos de aquella noche trágica y el castigo a los responsables.

Los familiares han recibido apoyo internacional, han encabezado caravanas nacionales e internacionales (algunos países de américa y europa), se han reunido con jefes de gobierno de distintos países; todo esto con la esperanza de que la presión internacional obligue al gobierno mexicano a impartir justicia ante semejante situación. 
Existen pruebas contundentes que implican la presencia de la policía federal y de militares en la zona la noche de los hechos. El reporte emitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (cidh) de la Organización de los Estados Americanos rechazó las conclusiones de las investigaciones oficiales del gobierno mexicano sobre los acontecimientos, considerándolas físicamente imposibles y contradictorias. A lo largo de su propia investigación, la cidh encontró claras evidencias de encubrimientos oficiales, destrucción de evidencia, presuntos responsables con señales de tortura, e intenciones de ocultar el caso en todos los niveles del gobierno mexicano. Después de la emisión del reporte de la cidh, que prácticamente coincidió con el aniversario de la desaparición de los estudiantes, y después de fuertes señalamientos internacionales, el presidente Enrique Peña Nieto cambió abruptamente su postura oficial con respecto al caso; aceptó reunirse una vez más con los padres de los 43 y comenzó una nueva línea de investigación. Anteriormente, el mandatario había recomendado a los mexicanos y a los padres de los estudiantes desaparecidos que superaran el dolor causado por la tragedia para poder seguir adelante, posiblemente. 

El movimiento encabezado por los familiares de los 43 normalistas desaparecidos ha galvanizado al país, se ha convertido en una piedra en los zapatos de los gobiernos estatales y federales, volviéndose un llamado urgente de justicia para poner fin a la corrupción, impunidad y violencia que ha sufrido México desde el año 2006, cuando Felipe Calderón, entonces presidente, inició la guerra contra el crimen organizado. 

Tuve el honor de acercarme a trabajar con las familias de los 43 normalistas durante los meses de julio y agosto del 2015, un poco antes del aniversario de la desaparición de sus hijos. Las imágenes siguientes son sus retratos y sus testimonios. Una de las mujeres de las fotografías es madre de dos estudiantes desaparecidos. Una familia prefirió no ser fotografiada, y otra madre, cuyo hijo fue ejecutado, se unió al movimiento. Por lo tanto, hay 42 retratos en las imágenes siguientes. El proyecto también incluye una carta escrita anónimamente por algunos padres. 

Los estamos esperando - 43.
Scott Brennan
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